Una disculpa a todos los participantes del blog por no haber podido escribir sobre este tema a su debido tiempo, pero más vale tarde que nunca. Ahora respondiendo a esta pregunta que nos hace Iván, yo quiero decir que desde que tenía aproximadamente 11 años comencé a optar por la escritura como un medio de expresar todo aquello que atravesaba mi mente. Todos aquellos pensamientos que en algún momento nos atraviesan el pensamiento.
Antes solía escribir en las últimas páginas de mis libretas escolares, pues siempre sentía necesidad de alejarme de mis compañeros para escribir o describir todo lo que acontecía a mi alrededor. Con el tiempo, comencé a desarrollar una serie de códigos, pues lo consideré necesario porque a pesar de que me gustaba mucho escribir, siempre sentí que todo lo que escribía era muy secreto y algo que sólo debía conservar para mí. Así que creé mis propios alfabetos, cuyo código lo fui confesando a mis amigos para que pudieran tener acceso a esa área de mi mente que sólo podía expresar en palabras escritas.
Después llegó la época en que comencé a aprender inglés y mis escritos tuvieron una evolución, pues empecé a escribir en inglés. Una vez más, haciendo cada vez más hermético el acceso a mis pensamientos pues pocos de mis amigos podían entender este idioma. Pero como todo ¿no?, mis amigos fueron aprendiendo inglés y tuve que encontrar una nueva manera de mantener mis ideas sólo para mí. Así que combiné aquellos alfabetos que había creado hacía algunos años con mi nueva arma: el inglés.
Mis escritos relataban mis experiencias, mis enamoramientos, mis dudas, mis pensamientos, mis aventuras, mis secretos, mis historias fantásticas; siempre el escribir me ayudó a salir de grandes depresiones, pero no sólo para eso, pues también escribía los días que en aquel entonces consideraba serían inolvidables.
Recientemente comenzó otra etapa en que eliminé todos los alfabetos que había creado…de hecho, ahora no podría escribir nada en esos alfabetos, pues he olvidado la mayoría de la simbología que creé. Tal vez aún pueda leer algunos de esos textos. Esta etapa fue la de escribir en otros idiomas. Definitivamente el inglés me ha permitido expresarme mucho mejor que los demás idiomas. Tal vez porque fue una de mis primeras armas para mantener mis pensamientos en secreto.
Después hubo una etapa en que me dio por escribir cuentos cortos. Y finalmente me encuentro ingresando a una nueva etapa de mi etapa como escritor en que aún no sé qué elementos surgirán.
Creo que después de todo este choro no he respondido a la pregunta. Escribo porque ha sido mi herramienta para expresarme, para mantener mi vida en equilibrio, pero también ha sido un modo de evadir mi realidad.
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domingo, 23 de agosto de 2009
domingo, 16 de agosto de 2009
Tema 6: ¿Por qué escribo?

Personalmente cuado escribo por lo regular lo hago para cuestionar algo, y sé que ustedes también. Ejemplo vivo de lo que digo es este blog en el que hemos cuestionado varios temas. Pero alguna vez se han cuestionado ¿por qué escriben?
De entrada la primera justificación que me di cuando me cuestioné eso fue que era por la capacidad de abstracción del ser humano que nos permitía la creación de un lenguaje, oral y escrito. Y entonces se daba ya de forma natural.
La segunda idea fue: no todos escriben, en el sentido de producción de texto e ideas y no sólo de dejar una nota en el refrigerado que diga “Voy a llegar tarde. Besos”. Escriben quienes razonan y son capaces de pronunciar sus ideas.
Pero a decir verdad, cuando se escribe no necesariamente se razona, más bien uno se pierde, se busca en las palabras. Por eso cuando yo escribo me siento interminable.
Una letra, una palabra, una oración, metáforas, castillos, párrafos, escribo, borro, y si mis palabras salen amorosas, tiernas, tristes o melancólicas no es problema mío es de mis sentidos.
Escribo en esas pequeñas soledades que me acompaña cada día. Escribo hasta que se me empiezan a enfriar las manos, después los ojos, la voz, los sentimientos y las palabras.
Te haz preguntado alguna vez ¿a dónde van los sueños cuando no duermes? Los míos se van a las palabras, a estas letras necias que no dejan de llover.
Por ello, todo cuanto escribo es una retrospectiva finita de lo que soy y no he podido ser.
Soy una retórica que no se deja abrir, una pregunta que flota en el aire, una respuesta que no cae. Escribo por la necesidad de ser.
La verdad es que escribo también sobre lo que siento, lo que me hace vivir, escribo lo que callo, lo que no digo. Y también lo que no siento y perdí en el intento.
Todas esas cosas que no puedo expresar con una sonrisa son las que escribo, tal vez por ello parezca un chico triste... sólo en ratos y a veces, no siempre.
En suma, cuando escribo no necesariamente razono, más bien me pierdo, me busco en las palabras... y me siento interminable.
Y ustedes ¿por qué escriben?

La canción de la semana se llama QUE EMANEN y me gusta la letra, describe muy claramente porqué escribo: para que emane lo que hay dentro de mí.
Que emane como la sangre
Deja que emane, que emane, que emane
Que corra, que escurra, que brote, que fluya
Como emana la sangre en una herida abierta
Que fluya, que siga, que se diluya
Que corra, que no se detenga en mi cuerpo
Que no me envenene por dentro
Que siga…
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