sábado, 3 de abril de 2010
sábado, 17 de octubre de 2009
Luz sin Fuerza

Recientemente el gobierno federal ha decretado la extinción de la dependencia Luz y Fuerza del Centro, empresa que desde 1881 fue abrigo y sustento para varias generaciones de mexicanos así como testigo presencial del desarrollo energético del país.
La semana pasada, 40 mil familias quedaron sin sustento, perdiendo no solo la seguridad del alimento sino la esperanza de un futuro con horizonte; la "jugosísima" liquidación, en promedio de 340,000 pesos se muestra como un favor del benevolente gobierno a décadas de constancia en el trabajo y la opción al "autoempleo" suena más a burla ante la creciente inflación y los venideros impuestos.
jueves, 13 de agosto de 2009
Soñar no cuesta nada... Soñar vale todo

Si deseas que tus sueños se hagan realidad, Despierta!!Ambrose Bierce
domingo, 2 de agosto de 2009
Tema 4: Cuento de fantasmas

El hombre ha buscado perpetuar su existencia de diferentes maneras, la trascendencia es prueba irrefutable de ello; nuestro andar en este camino puede marcarse en otros, no estamos solos.
El enigma que persigue a la muerte, el fin de las funciones vitales, la coexistencia al olvido, ha sido la obsesión de los vivos desde el principio, para traspasar lo que un día fuimos hay que doblegar las barreras del tiempo.
Las manifestaciones de los que fueron aparecen ante algunos para dar un mensaje, el recordatorio de la vida.
"La fiesta en la sala”
Basado en un hecho real
Cuando eres estudiante sabes que te sales de tu casa para todo, menos para estudiar, tenía yo 23 años y "estudiaba" en Guanajuato la carrera de Comercio Internacional (misma que terminé 10 años más tarde en otra Universidad después de perder el tiempo en Houston), casi no asistía a clases, pero los miércoles no faltaba a la parranda con los amigos en el centro, conocíamos gente y bebíamos, en esa época casi no dormía pues la noche era larga y el día demasiado corto, no quería dejar escapar la vida que se me iba por las manos; a menudo pernoctaba en las bancas de las iglesias, simulaba estar orando y me quedaba dormido sin hacer ruido, en más de una ocasión la gente me despertaba preguntando por qué lloraba, en realidad no lo hacía, me salía alcohol por los ojos, indignados me corrían pero yo no quería hacerlo, simplemente no tenía otra opción, mi departamento se encontraba en las afueras de la ciudad.
Cierto miércoles bebimos hasta sudar margaritas, y pedí a Jonás, un compañero de la Universidad que me diera asilo, ya no quería despertar en las iglesias; él vivía en el centro de la ciudad en una casa antigua propiedad de su familia, era demasiado austera, tenía dos habitaciones, un baño, cocina, sala y comedor, todos conectados entre sí como en línea recta y para tan poca distribución de los espacios, puedo decir que estos eran amplios. Vivía solo con su madre, pues era hijo único. Para no importunar a su madre, me ofreció hospedarme en el sillón principal de la sala, muy cómodo por cierto, me dio sábana y almohada, el cubículo era demasiado oscuro, tenía un vitral cubierto por cortinas en el centro de la pared que da a la calle y había poca ventilación, solo las habitaciones tenían ventanas, pero esa sensación nocturna era justo lo que necesitaba, para ser las dos de la tarde, solo quería descansar y aún cuando ya no estaba ebrio, definitivamente no iría a clases, Jonás se fue a la Universidad, me dejó las llaves, un poco de jugo y un pan sobre la mesa de centro, estaba solo en la casa.
Cerré las pesadas cortinas de la sala, ya no había brillo y solo silencio, cansado me recosté en el sillón, no supe más de mi. Habrían pasado treinta minutos cuando una música antigua, como de un fonógrafo me arrancó del sueño, abrí los ojos y me encontraba en medio de una reunión social del Siglo XIX (lo supuse por las ropas), hombres de traje y sobrero de copa con los bigotes rectos, calvos sujetando sus lentes con las manos, mujeres con vestidos en holanes, blancos y largos, los peinados estilizados, abanicos que se mecían, maquillajes muy acentuados, el zapateo armónico de unos danzantes, las carnes firmes, por todo aquello puedo decir que eran como personas, unos charlaban plácidamente, otros soltaban carcajadas, muchos bebían en copas elegantes mientras sorbían con abolengo, pero lo más espantoso fue ver como algunos me miraban fijamente a los ojos conforme iba despertando, sonreían, volteaban las cabezas, la fiesta se detuvo, me llamaban con la mano, -ven- se leía en sus labios vivos de muerte, me tapé con la sábana, quería verlos desaparecer, como las pesadillas de sueños nocturnos, esto no era aquello, me pellizqué tan fuerte hasta marcarme la piel, era inútil en la realidad estaba yo con ellos, me destapé y seguían dispersos en la sala, seguía la música, seguía la reunión, me llamaban, el sonido agrio del fonógrafo desgarraba mis oídos, carcajadas silenciosas, ven, ven, risas, miradas locas, sombreros de copa, bastones, trajes negros, frente a mí la fiesta de la locura, sudaba frio, contaba, respiraba hondo, los miraba, no se iban, los veía, no se acercaban, me llamaban, quería gritar, quería llorar, quería salir volando, todos me veían cual bicho raro, cual engendro mal vestido, cual prole viviente, ya no hacían sus cosas, era yo quien estaba en sus ojos, en su frio firmamento, me cubrí la cara, bajé las manos y ahí seguían, me armé de valor levantándome rápidamente del sillón, encendí una a una las luces de la sala, abrí las cortinas y poco a poco se desvanecieron entre el resplandor del vitral, ya todo había pasado, me senté en el sillón y me puse a llorar como nunca en mi vida.
Experiencia (adaptada para este ejercicio) de mi primo Benjamín, contada en los tortuosos caminos de la Sierra de Victoria.
jueves, 30 de julio de 2009
El AHORA.
domingo, 19 de julio de 2009
México, tan lejos de dios?
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"No sé si exista Dios, pero sería mejor para su reputación que no"Jules Renard
Basta con cerrar los ojos para entrar en el poder absoluto de la oscuridad, basta con abrirlos para descubrir la refracción de la luz a través de la retina, viajando por el quiasma óptico hasta el lóbulo occipital del cerebro contrario en un proceso dominado por conos y bastones, usando retinol de coenzima.
La religión nahua, extendida por todo el imperio posclásico de los mexicas, ya a la llegada de los españoles a América era la fusión máxima de diversas creencias que se fueron unificando con el paso del tiempo, pero que vienen de un tronco común hasta ahora indescifrable que muy probablemente se asimiló a través de los siglos como todo aspecto religioso o teísta, quiero señalar lo referido por Matos Moctezuma, "el mito es el precursor del rito", siendo el primero un coadyuvante primordial en la implementación de una cosmovisión antropogénica muy peculiar en la que la penitencia y las ofrendas en este caso de sacrificios humanos, de corazones, de canibalismo, poseían un fondo simbólico para la regeneración del tiempo, de la luz, de los ciclos, porque cabe mencionar que el tiempo no era visto de manera lineal como lo es visto ahora, sino que era señalado como un periodo finito que se repetía constantemente, un mecanismo cíclico.
Quetzalcóatl, el sol, la luz, la verdad, quien bajó a Mictlán, y se autosacrificó para dar vida al hombre, no es más que una versión no muy diferente de aquella que inculcaron los españoles a base de destrucción y racismo.
No es de sorprendernos la férrea voluntad con la que el mexicano actual aborda sus dogmas de una manera tan dolorosa, al igual que quetzalcóatl y como el conformismo es tan similar al sometimiento bajo el yugo mexica o como ese instinto guerrero de huitzchilopochtli fue abolido y rebajado a nada ante una ideología absurda de origen no menos bárbaro.
Es de esta forma, como señala Octavio Paz, una hermosa analogía entre la renovación de la conciencia y el asentamiento de las bases antropogénicas, sociales, metafísicas y principalmente religiosas que moldean el caracter contemporaneo de muchos descendientes mesoaméricanos, tan solo basta mirar lo que existe dentro de una pirámide, de un "cúe", como señalaba Díaz del Castillo, para probar dicha certeza, muy probablemente nos encontremos con tiempos pasados que fueron renovados, con conciencias enmascaradas, renovadas, falsas, con escondites secretos, pero principalmente con un fondo que aún en nuestros días, sigue presente y sobre todo muy visible.
martes, 14 de julio de 2009
El país de nunca jamás
Un mexicano es un problema siempre, para otro mexicano y para sí mismo
Octavio Paz
El laberinto de la soledad
Un tema muy interesante, primero que nada hablar de cultura es algo muy complejo, hablar de identidad nos refiere a la ligadura de un concepto, el concepto del "mexicano" es multivalente, tiene muchos significados entre quienes lo perciben y entienden. La asimilación del mismo está ligado a asociaciones muy fuertes que cambian con el tiempo, debido a ello, cada quién puede hacer referencia a usos y costumbres muy generales y aún así no poder evitar proyectar su propio concepto del “mexicano” como su entorno o experiencia, un significado individual y generalizado, cada hombre es a final de cuentas la suma de sus circunstancias, sin embargo hay ciertos parámetros que son por todos reconocidos, que bien pudieran hacernos reflexionar en todo aquello que sabemos y nos “identifica” ante el mundo.
La identidad que tengo como “mexicano” me excluye totalmente de muchas personas, yo no me considero “mexicano”, soy un ciudadano del mundo, es cierto que aquí nací, aquí he crecido y lejos de sentir un nacionalismo exacerbado o enfermo, realmente siento más identidad con el hombre que con un “mexicano”, aún a pesar de que tengamos una asimilación cultural semejante, creo más en la libertad personal, prefiero guiarme por el individuo, trato de alejarme de los prejuicios, pues son demasiado dañinos.
Bien lo dice el himno, mexicanos al grito de guerra, México es un país de guerras, guerras entre sus gentes, guerras verbales, guerras mentales, guerras sociales, la única victoria es la división, la única victoria es la que nunca se ganará, vivimos en el país de nunca jamás.
Mucha gente valiosa nació en este espacio, gente que trabaja, que lucha, que cultiva, que se esfuerza, que construye, que crea y recrea, sin embargo el esfuerzo de estos es opacado por la fructífera actitud de muchos “mexicanos”, lo que construyen los primeros es desvanecido por las garras de la envidia, de la mediocridad, del hundir al otro, un pragmatismo heredado de siglos atrás cimentado en la ignorancia y el sometimiento, una ausencia de libertad, un complejo de inferioridad, unas alas dobladas por no querer volar.
Y es que esta tierra tiene no solo muchos problemas, sino tan pocas soluciones, podemos enunciar una lista interminable de querellas, pues es cierto que nuestros políticos son nefastos, que la burocracia está podrida, que la religión es el opio del “pueblo”, que “el pueblo” no quiere trabajar sino que lo “mantengan”, que es más fácil culpar al gobierno, que televisa embrutece al “pueblo”, que la coca cola mata más gente que la que muere por el ejercicio y también es cierto que tristemente este país JAMAS va a cambiar, porque no podemos cambiar a los demás y aún cuando podemos hacerlo con nosotros mismos al mejorar nuestro entorno, no podremos dejar de sentir esa compañía insípida de muchos seres nefastos que se hacen llamar “mexicanos”.
sábado, 4 de julio de 2009
Acá Fernando


