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sábado, 18 de julio de 2009

Mexicano Global

Identidad, identificarse, sentirse parte de, sentido de pertenencia, ser social. Intentare ser breve. El ser humano es un ser social, por ello se organiza, necesita de alguna manera integrarse a la sociedad, interactuar, el ser humano forma grupos donde se sienta agusto, donde pueda sentirse como apoyo y apoyado, donde pueda aportar y enriquecerse, donde se identifique... Las naciones se pueden ver como grandes grupos sociales conformados por miles y miles de pequeños grupos de este tipo. Como mencionaba por ahí un escritor de este blog, la identidad no son los himnos, no los símbolos, ni las imágenes. No, esos son parte de la cultura, al igual que el lenguaje. Cultura. Y la identidad, creo yo, viene de la cultura, esa fuerza que te lleva a sentirte entendido por alguien más. Entendido por una cultura. El mexicano ¿está confundio? ¿es mera conveniencia? A decir verdad no puedo hablar por los demás, desconozco de sociología, etnología, antropología. No obstante puedo hablar de mis sentires, de mis experiencias. Me encanta México, me siento bien en él, con sus pros y contras, soy feliz, aquí crecí. He experimentado otras culturas, pero no soy yo, son cálidas, educadas, respetuosas, pero no son mi México. Cuando viajé al extranjero sentí esa necesidad de corrupción. Me sentía raro sin ese miedo a ser secuestrado. Hacía filas donde el único formado era yo. Mis oídos extrañaban las armoniosas vulgaridades orales de los peatones y conductores. No veía a mi indígena explotada por las calles vendiendo sus pulseras. No. Extrañé mi México. Al igual que extrañé mi mole con pollo y ajonjolí. Mis chiles rellenos y enchiladas. Los coros angelicales de los niños cantando en las posadas. El color y la alegría de nuestras fiestas. La sátira con que vemos la muerte. La calidez de una sonrisa en el metro. Mis ricos dulces culpables de diabetes. El desmadre en algún evento musical o un partido. El sudor de la frente de mis trabajadores explotados. El sabor de una tortilla hecha con cal y sudor de todos los que en ella laboraron, desde el marginado agricultor del tan delicioso maíz, hasta la ignorante vendedora de tortillas que, estereotipadamente, masca un chicle. Mi mezcal y mi tequila directo de la botella sin que me dijeran "hazte un chupito con limón y sal". A mis amigos y sus albures con cuadruples sentidos. Extrañé los trámites burocáticos del gobierno, sin ellos me sentía agobiado. Lucha. Lucha. El mexicano sera un pendejo, al igual que su gobierno, pero no es wevon como nos han hecho creer. Mis paisajes naturales, ya odiaba ver mismos terrenos planos con el mismo estúpido arbolito o el mismo retrasado pinito. Me gustaban, no lo niego, pero fue monótono. Quería mis mares. Mi Veracruz. Mi neblina. Mi potosina. Mi desierto. Mi Quemada. Mi Bajío. Mis Túneles. Mi Ciudad "nada" cosmopolita. Mi Selva. Mis Zonas Arqueológicas. Mi Chiapas. Mi gente. Que aunque me digan que no son de nosotros, lo sabemos de antemano, llevamos toda la firma de nuestro antepasados, españoles o indios, africanos o mestizos, tente al aire o criollos, mis chinas con cambujos, y demás. Es nuestra herencia. Nuestras tierras. Nuestras guerras. Nuestra ignorancia. ¿Qué pasa si no le apuesto a mi México? ¿Quién más lo hará? Muchos huyen en el intento, prefiere dinero, fama, éxito. Y quién no, mientras te sientas apoyado, podrás sentirte identificado. Quizá ese apoyo no se encuentre aquí, y eso es válido. No para mí. Afuera no soy yo. Afuera sólo soy un conocedor más. Un trotamundos. Una sombra que no está completa. Soy feliz afuera, pero en mi México soy una persona plena. ¿Conformismo? No lo sé. Pero me toca luchar, aportar ese granito de arena. No hay peor derrota que aquella batalla que no se pelea. Tengo fe. Es mi arma. Y aunque muchos mexicanos aún están perdidos, o por conveniencia no gustan apoyar, yo sí lo haré, a pesar de este gobierno que nos toca: "cada pueblo tiene el gobierno que se merece", tienen razón los que dicen eso. Podemos cambiar. Expulsar al ajeno. En lugar de salir los comprometidos y los que nos sentimos identificados, mejor expulsar al impostor, al que perjudica, al que no aporta. Hay muchos, pero es de humanos errar y revindicar el camino. Aunque suene como iglesia barata de autoayuda.
Me ha tocado compartir palabras con muchos extranjeros. Muchos aman México. Algunos olvidan su país. Otros tienen los mismos sentimientos que yo. Otros fusionan ambas nacionalidades. Cualquier acción es válida y es hermosa. Somos humanos. La clave es encontrar nuestro rincón, nuestra felicidad y dar todo por ella. ¿Qué le falta a México para ser primer mundo? Es la pregunta que muchos extranjeros se han hecho. No me gustaría autodenominarme "primer mundo", es un estereotipo a fin de cuentas. Todos somos uno pero a la vez somos muchos. Algo le falta a México. Por mi parte quiero apostarle todo a la educación. Con la educación se puede luchar contra lo ajeno, y cabe recalcar que lo ajeno no es sinónimo de extranjero. Lo extranjero puede ser tan propio como lo propio puede ser extranjero. No hay que perder el camino y sobre todo, lo que más me encantaría es conocer el mundo con mi cultura a mi lado, respetando a los demás, tratando de comprender a los demás, sientiendo que me comprenden, y quizá en un futuro, llegue a ser un "mexicano global", que disfruta de las otras culturas, se enriquece de las otras culturas, y de manera automática y a la par, disfruta su propia cultura y la enriquece...
No quería redundar con lo que muchos habían ya expresado, mis disparidades ya las escribí en cada blog, así que por eso expreso mis sentimientos, que rara vez son positivos, pero cuando se trata de mi México, trato de cortar lo negativo y enfocarme en lo positivo para después hacer cambios, comenzando por mí. Y como paréntesis final, si creo que las organizaciones en México tratan mucho a las culturas indígenas como un tipo fuerte de marketing para traer a los demás. ¿Qué país no lo hace? Sin embargo hay una diferencia, un país educado sabe por qué, para qué, cómo, quién, dónde, lo (se) hace; un país ignorante le toca ser explotado, y lo peor, ni siquiera sabe por qué se apena, se deja enajenar... no lo entiende...
Gracias

viernes, 17 de julio de 2009

Despertar


He de reconocer que al no ser de este país me resulto bastante complicado el tema, pero debido al gran interés que despertó en mi, decidi preguntarle a mucha gente, mexicana, a mi alrededor. Amigos, conocidos, extraños, mexicanos al fin de cuentas.

1. Quitando telerañas.

Escribia alguien sobre la falta de cohesión entre los mexicanos. Y hablaba sobre la inexistencia de arraigo entre los habitantes de esta tierra. Nada más equivocado. La forma en que los mexicanos se cohesionan no depende de simbolos, íconos o imagenes vacías y carentes de sentido alguno. Los mexicanos están unidos por lazos visibles, por ligas sanguíneas que no conocen de razas ni de religiones, que asi como pueden ayudar a un pobre atrapado bajo los escombros de un terremoto, envian a sus soldados a rescatar gringos al otro lado de la frontera. Eso es ser mexicano. Eso y no las boludecesde íconos huecos que algunos tratan de vender o de "adorar".
Solidaridad, apoyo, confianza, honestidad... Eso es el mexicano. La identidad va más allá del color de piel, del idioma que hablas o de la zona en la que vivis. Lamentablemente, 500 años de luchas, de sangre, de sacrificios no han sido valorados para forjar una raza conciente de sus capacidades y conciente de la amalgama tan poderosa que los une a los otros.

2. Encuentro de mundos.
Pregunta: ¿De donde provienen los instrumentos del mariachi? En la respuesta se encuentra un claro ejemplo de lo que significa la identidad mexicana. La mezcla de distintos sabores, el punto de encuentro de razas, colores, olores, sonidos y costumbres. La convivencia diaria de libaneses, judios, mestizos, NATIVOS (dejemonos de indios), españoles, argentinos(¡!), chilenos y un largo etcetera ha creado la cultura mexicana. Sor Juana, Benito Juárez, Miguel Hidalgo... Todos son resultado de una rica fusión de culturas, son la muestra de los caminos nativos de Chiapas plagados por franceses y alemanes, las calles de la Ciudad de México atestadas de latinos y españoles, o las zonas fronterizas al norte, donde convergen estadounidenses y mexicanos.

3. Fraticidio
El caso mexicano es distinto a lo que se vive un poco más al sur. Sudamérica ha vivido siempre en guerra. Los "sudacas" sabemos perfectamente lo que significa estar verdaderamente luchando una batalla contra un hermano. Dictaduras militares, gobiernos fascistas, yankees invasores y algunas otras linduras, nos han orillado ha cruzar rios, fronteras o montañas para asesinar a los que son iguales a nosotros, explotando asi el falso nacionalismo y la cultura barata radicada en la defensa de una bandera. Los sudamericanos, hemos aprendido a vivir siempre mirando con cautelas, envidiando constantemente a los demás, y presumiendo al vecino, como si se tratara de un mecanismo de defensa, nuestras "grandezas". Esa ha sido durante siglos nuestra identidad, y nos ha servido de ejemplo, nos ha dado muestras de que nuestro "nacionalismo" o nuestro "amor" a la patria no radica en defender virgenes, banderas o territorios, símbolos de papel al fin de cuentas, sino que radica en mostrar nuestra solidaridad, nuestro apoyo y nuestra alma a los que la piden o la necesitan. Y creo que estamos aprendiendo bien, la cohesión latina actual es notable y eficaz. La unión de los verdaderos líderes populares nos ha llevado a alzar la voz ante los nuevos depredadores que nos acechan.

4. Un final.
En fin, la identidad la generamos todos, con nuestros actos y con nuestro ejemplo, con nuestro amor por nuestros vecinos, por nuestros niños y por nuestros antepasados. Identidad es estar orgulloso de lo que somos y de donde provenimos. Identidad no es sentirse mexicano.
Identidad es actuar con la conciencia del mexicano, es despertar, plantarle cara al sol, y enfrentar lo que venga...
Es eso, o le damos paso a la individualidad... Si, como perritos...



México profundo

En vista de que he estado muy ocupado y no he tenido oportunidad de escribir para Interminable, y aprovechando que mi ensayo sobre el libro "México profundo" que mencionó una de nuestras lectoras se presta para el tema en discusión. Hice un resumen del mismo y aquí lo publico. Tomen en cuenta que es un resumen de un ensayo de 6 páginas y que su propósito original fue meramente escolar. Gracias.

Guillermo Bonfil remarca que existe un orgullo por el pasado, pero que así como sentimos un orgullo por él, no queremos establecer un nexo con nuestra actualidad, sino que lo tomamos como algo que acabó y que no tuvo mayor trascendencia, y ¿qué es lo que sucede? Que estamos en un completo error, pues así lo vemos en la vida diaria y Bonfil hace un buen trabajo recordándonos esos “pequeños grandes detalles” de los que nos olvidamos. No debemos permitirnos como parte de esta cultura mexicana-precolonialista caer en el error de crear una escisión entre lo que Bonfil llama el ellos y nosotros.


Pienso que sería una muy buena idea que se nos inculcara el aprendizaje de una lengua indígena para evitar que se pierda la enorme gama de idiomas que se hablan en las diferentes zonas geográficas de México, pues es una lástima que a pesar de que ahora es casi moda querer aprender otro idioma, nunca volteamos a ver los idiomas con los que contamos dentro de nuestro territorio, sólo los de otros países. A fin de cuentas, no podemos negar que existen estas lenguas, pues su influencia en el español de México y en otros idiomas es bastante notoria y dan cuenta de nuestro pasado.

El autor dice “México es un país mestizo, tanto en lo biológico como en lo cultural” y creo que con esa frase sintetiza gran parte de lo que somos pues biológicamente somos un mélange de muchas culturas: francesa, negra, española y últimamente de la cultura italiana, estadounidense y otras muchas. Lo malo viene cuando dentro de nosotros mismos, como mexicanos, hacemos divisiones como si unos fueran mejores que otros sólo por tener ciertas características físicas, tendemos mucho a idealizar a la gente de tez blanca, de ojos claros, de cabello rubio...pero, si volteamos a ver al grosso de la población, nos daremos cuenta de que la mayoría tenemos características completamente opuestas.

La desindianización es definida como un proceso histórico a través del cual poblaciones que originalmente poseían una identidad particular y distintiva, basada en una cultura propia, se ven forzadas a renunciar a esa identidad, con todos los cambios consecuentes en su organización social y su cultura. (Bonfil:42) Dice también que es consecuencia de acciones etnocidas, ésta palabra me parece algo fuerte, yo creo que es simplemente una secuencia de actos que se fueron sucediendo y que no es culpa de nadie. Si los mexicanos estuviésemos interesados en rescatar nuestras raíces, lo haríamos y no nos dejaríamos influenciar por los medios, las culturas extranjeras, ni nada que pudiera afectar la nuestra.

Bonfil menciona algo muy importante y doliente, él dice que percibimos al “indio” como flojo, primitivo, inculto, probablemente pintoresco, y no nos quitamos la imagen de que es un lastre que nos impide progresar y convertirnos en el país cosmopolita que queremos ser. Y esto es muy cierto, pues me es imposible negar que incluso yo he llegado a considerar al indio así...qué lástima que tengamos esa percepción de ellos, pues tal vez no tengan los conocimientos con los que contamos la gente de la ciudad, pero tienen un conocimiento de la vida muy diferente al que muchas personas “civilizadas” recurren cuando no encuentran solución.

Existe una visión escisiva de los mexicanos que nos consideramos diferentes entre nosotros mismos y establecemos divisiones considerándonos “mexicanos” o “indios”, pero nunca podemos definirnos como “mexicanos indios”. La cultura abarca elementos muy diversos: incluye objetos y bienes materiales dentro de un sistema social organizado llamado pueblo. El pueblo considera de su propiedad un territorio y los recursos naturales ahí contenidos, las habitaciones, los espacios y edificios públicos, las instalaciones productivas y ceremoniales, sitios sagrados, etc.

Esta cultura se ve enriquecida por el esfuerzo y la imaginación de los mayores. ¿Qué quiere decir esto? Los mayores dentro de cada pueblo son quienes conocen mejor su cultura y por lo tanto son quienes procuran que ésta siga viva dentro de las generaciones siguientes. Dice el autor que cada pueblo tiene una forma propia de admitir nuevos miembros dentro de su pueblo y ciertamente esto sucede en todos los grupos de todo tipo, es decir, cada grupo cuenta con un sistema no escrito en el que se establecen reglas que los miembros del grupo deben acatar si quieren permanecer dentro de éste; así como también cuentan con métodos para hacer que alguien deje de ser parte de su grupo.


La presencia y la vigencia de lo indio se encuentra en casi todo el espectro social y cultural del país, a través de rasgos culturales de muy diversa naturaleza (Bonfil:73) En México no existe una unidad nacional propiamente dicha, según Bonfil, pues lo que existe es una mezcla de culturas que nunca se ha unido ni han cooperado para que las dos progresen, sino que se una se ha impuesto sobre la otra. Me parece que esto es muy cierto, desde el punto de vista de que ciertamente no les permitimos a las culturas “aborígenes” proseguir siendo como son, sino que el México capitalista las está absorbiendo y finalmente acabarán por desaparecer.

Si la sociedad no tiene una cultura única y sigue dividida, lo más seguro es que nunca se lleguen a acuerdos que favorezcan a ambas sub-culturas. Todo esto viene marcado desde épocas pre-coloniales. Vemos cómo los grupos sociales se han dividido, y es muy clara esta división principalmente cuando vemos a la clase baja formada por aquellas personas del área rural, las personas con ascendencia indígena; mientras que las personas adineradas tienden a ser aquellas que tienen una clara ascendencia “europea” y la verdad que mal se ve el hecho de que esta gente, e incluso entre nosotros nos llamemos “nacos”, o incluso “indios” para discriminarnos, porque a fin de cuentas eso es lo que hacemos, nos llamamos entre nosotros con estas palabras peyorativas para hacer menos a la persona a la que se las decimos.


En la actualidad, a pesar de que continuamos “conservando” algunas tradiciones, no sabemos cuál es su trasfondo histórico ni porqué existen, simplemente las hacemos por mera costumbre…de hecho ya ni siquiera deberían llamarse “tradiciones” sino “costumbres sin sentido” puesto que deberíamos aprender un poco sobre ellas para entender el porqué de cada una de ellas y realmente celebrarlas como debiera ser y no como el marketing nos hace creer.

¿Cuál es la solución a todo este problema de falta de identidad? ¿Cuál es la solución a esta falta de avance? Bonfil propone aceptar que México es un país plural y que no debemos verlo diferente. Personalmente, pienso que aceptar este hecho es muy importante para poner manos a la obra y realmente comenzar a trabajar en mejorar nuestro país desde dentro. Me pareció muy importante lo que dijo de ver lo occidental desde México, y no a México desde lo occidental pues si continuamos así, siempre encontraremos cosas que le faltan al país para ser completamente “occidentalizado”, mientras que si, por el contrario, vemos lo occidental desde la perspectiva de México, veremos que sí, que tal vez sí es bueno que adquiramos algunos aspectos de la cultura occidental pero que también debemos de preocuparnos porque el progreso sea para todos y no sólo unos pocos.

jueves, 16 de julio de 2009

3 ideas sobre identidad

Hablar de lo mexicano es un tema bastante espinoso, por decirlo de alguna manera. No podría definir si es bueno o malo ser mexicano, no podría definir tampoco los pro y los contra de la identidad del mexicano. Pero sé cosas que me llenan de alegría: Realmente me da gusto haber nacido aquí. Me gusta mi ciudad; caótica, plena, contrastante, indescifrable, incoherente, imponente, mía. Mi comida favorita es la mexicana: tacos al pastor, quesadillas de tinga de pollo con queso, sopes, huaraches con bistec y 2 salsas, enchiladas de mole, molletes con queso gratinado, chocolate caliente con una concha. He conocido lugares hermosos en mi país: las playas de ensueño de Los Cabos, el eterno silencio colonial de Guanajuato, el sonido del mar de Manzanillo, lo pintoresco de Oaxaca, la vida más sabrosa en Acapulco, la magia de los pueblos de Hidalgo, el sol intenso de Hermosillo, y ahora estoy ansioso porque llegue agosto para partir a Chiapas.

No sé si esto me cree una identidad, pero sí me hace feliz. Admito que estoy reduciendo mis reflexiones a mis sensaciones de placer. Sucede que en ocasiones me da por dejar de razonar y me dejo llevar por mis maravillosas sensaciones. Y creo que eso también me define una identidad.

Por último, les comparto 3 reflexiones que tengo de la identidad, cada una argumentada de diferente manera: la primera con un escrito mío, la segunda con una imagen y la tercera con palabras de Octavio Paz (a quien siempre recurro para hablar de identidad o del ser humano).


1. La identidad se pierde, se duda fácilmente

¿Y si yo no fuera cierto?
Si sólo fuera producto de mi gran imaginación
Si fuera un puñado de mentiras que me cuento
Si estuviese hecho de ilusiones y sueños prestados
Si sólo soy un holograma creado por Microsoft para entretener miradas
Si mi cuerpo fuera hielo y se derritiera con el sol
Si fuera el reflejo opaco de alguien que lo olvido en un espejo
Si mis brazos, piernas y labios dejaran de funcionar
Si fuese sólo una sombra que con la luz desaparece
Si mis ojos no fueran más que papel mal cortado al fuego
Si sólo existiera en los recuerdos pasajeros de alguien más
Y si estas palabras no fueran mías
Entonces ¿qué de mí sería verdad?

2. La identidad viene de atrás, de antes. Se construye y se sobrepone.



3. La identidad no la construyo YO, la construimos NOSOTROS.

—¿La vida, cuándo fue de veras nuestra?,
¿cuándo somos de veras lo que somos?,
bien mirado no somos, nunca somos
a solas sino vértigo y vacío,
muecas en el espejo, horror y vómito,
nunca la vida es nuestra, es de los otros,
la vida no es de nadie, todos somos
la vida —pan de sol para los otros,
los otros todos que nosotros somos—,
soy otro cuando soy, los actos míos
son más míos si son también de todos,
para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia,
no soy, no hay yo, siempre somos nosotros...


La identidad de este blog es de NOSOTROS.

martes, 14 de julio de 2009

El país de nunca jamás


Un mexicano es un problema siempre, para otro mexicano y para sí mismo
Octavio Paz
El laberinto de la soledad


Un tema muy interesante, primero que nada hablar de cultura es algo muy complejo, hablar de identidad nos refiere a la ligadura de un concepto, el concepto del "mexicano" es multivalente, tiene muchos significados entre quienes lo perciben y entienden. La asimilación del mismo está ligado a asociaciones muy fuertes que cambian con el tiempo, debido a ello, cada quién puede hacer referencia a usos y costumbres muy generales y aún así no poder evitar proyectar su propio concepto del “mexicano” como su entorno o experiencia, un significado individual y generalizado, cada hombre es a final de cuentas la suma de sus circunstancias, sin embargo hay ciertos parámetros que son por todos reconocidos, que bien pudieran hacernos reflexionar en todo aquello que sabemos y nos “identifica” ante el mundo.

La identidad que tengo como “mexicano” me excluye totalmente de muchas personas, yo no me considero “mexicano”, soy un ciudadano del mundo, es cierto que aquí nací, aquí he crecido y lejos de sentir un nacionalismo exacerbado o enfermo, realmente siento más identidad con el hombre que con un “mexicano”, aún a pesar de que tengamos una asimilación cultural semejante, creo más en la libertad personal, prefiero guiarme por el individuo, trato de alejarme de los prejuicios, pues son demasiado dañinos.

Bien lo dice el himno, mexicanos al grito de guerra, México es un país de guerras, guerras entre sus gentes, guerras verbales, guerras mentales, guerras sociales, la única victoria es la división, la única victoria es la que nunca se ganará, vivimos en el país de nunca jamás.

Mucha gente valiosa nació en este espacio, gente que trabaja, que lucha, que cultiva, que se esfuerza, que construye, que crea y recrea, sin embargo el esfuerzo de estos es opacado por la fructífera actitud de muchos “mexicanos”, lo que construyen los primeros es desvanecido por las garras de la envidia, de la mediocridad, del hundir al otro, un pragmatismo heredado de siglos atrás cimentado en la ignorancia y el sometimiento, una ausencia de libertad, un complejo de inferioridad, unas alas dobladas por no querer volar.

Y es que esta tierra tiene no solo muchos problemas, sino tan pocas soluciones, podemos enunciar una lista interminable de querellas, pues es cierto que nuestros políticos son nefastos, que la burocracia está podrida, que la religión es el opio del “pueblo”, que “el pueblo” no quiere trabajar sino que lo “mantengan”, que es más fácil culpar al gobierno, que televisa embrutece al “pueblo”, que la coca cola mata más gente que la que muere por el ejercicio y también es cierto que tristemente este país JAMAS va a cambiar, porque no podemos cambiar a los demás y aún cuando podemos hacerlo con nosotros mismos al mejorar nuestro entorno, no podremos dejar de sentir esa compañía insípida de muchos seres nefastos que se hacen llamar “mexicanos”.


domingo, 12 de julio de 2009

Tema 1: Identidad

La ilusión de lo mexicano

Para este primer tema me vinieron muchas ideas a la cabeza, pero escoger una (tal y como pasa con nuestro nombre) fue bastante difícil. Me decidí por este tema porque nos involucra a todos, pues todos queremos ser. Para este post me gustaría abordar la nacionalidad como identidad, en especial de lo mexicano.

La identidad es el conjunto de características que hacen único a algo, hablemos de un algo concreto o abstracto, individual o genérico. Entre más concreto e individual es el objeto, necesita de más características que le especifiquen; la relación es inversamente proporcional para lo abstracto y genérico, o al menos eso se podría esperar. La nacionalidad entra en el segundo grupo. El nacionalismo es la identidad de un país (no un pueblo, aunque muchas de las veces sí son lo mismo).

En México sufrimos de un falso nacionalismo, pues son pocos los puntos de cohesión que tenemos como país y muchos los que nos diferencian a cada habitante del mismo. En México se pretende tener una cultura única con tradiciones y costumbres compartidas por todos los mexicanos, lo cual es totalmente falso. Me molesta mucho que la gente trate de utilizar la palabra indígena como insulto, pero igualmente me molesta los que defienden a estos grupos argumentando que “todos somos indígenas”. No es cierto. El grupo preponderante en este país es el mestizo, y aunque acepto que hay distintos grados de mestizaje, los casi 500 años de mezcla racial en este territorio han desarrollado al que yo creo que es el mexicano real, pues no es español ni indígena, pero tampoco tiene una cultura propia. La búsqueda de lo mexicano en las culturas prehispánicas dada después de la Revolución ha causado más confusión que integración. El mexicano tiene que entender que no es indígena. Habla español, pero no es español. Este mexicano se acabó de moldear al fuego traído de los Estados Unidos. Su cultura es más cercana a lo gringo que a lo indígena. Y aún así, este nuevo mexicano es diferente en el norte que en el centro y que en el sur, influenciado sólo un poco todavía por los restos de las culturas que ahí habitaron.

Lo único que tenemos en común todos (bueno, la gran mayoría) es el idioma, el territorio y la Virgen de Guadalupe. Se debería apoyar y conservar a los grupos indígenas, integrarlos al sistema sin obligarlos a abandonar sus costumbres y formas de pensar, a la vez que nosotros debemos comenzar a reconocernos como una nueva raza, no arraigarnos a un pasado inexistente del que no formamos parte, sino ver hacia el futuro y comenzar a construir lo que queremos ser como país y pueblo, conservar lo que se ha adaptado hasta nuestros días, evitar copiar e introducir costumbres, y desarrollar las propias congruentes a lo que somos hoy.


Recordatorio: En sus próximas entradas, pongan la etiqueta "Tema 1"