Mostrando entradas con la etiqueta Btovsky. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Btovsky. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de octubre de 2009

La deshumanización...


El otro día tuve opiniones encontradas con dos amigas sobre algo que pudiera parecer superficial y de una opinión subjetiva de mi parte: Britney Spears. No quiero comenzar a sonar como Chris Crocker, pero muy sinceramente creo que esa mujer ha sido llevada al límite de su capacidad de resistencia, no una, sino múltiples veces. Mis amigas argumentaban que cómo era posible que me gustara una mujer tan "plástica", que mejor me buscara mujeres "de verdad"... Bueno, no puedo dejar de pensar en qué punto Britney Spears deja de ser una mujer "de verdad", un ser humano.. ¿Quién da derecho a juzgar a otra persona por sus actos "privados"? ¿Hasta qué punto la vida de alguien debe ser pública y qué cosas puede mantener en la intimidad?

En mi opinión, la foto de arriba, es.. difícilmente descriptible... Tiene un doble sentido: el del fotógrafo y el de Britney. El fotógrafo cumple con su función de llevar al público morboso lo que para él es un acto de locura.., y lo es, una locura inducida, un acto de rebeldía que es la otra cara de la foto, el otro sentido. La foto refleja odio, una explosión de ira por la frustración de no poder ser quien ella quiere, es un monstruo. Las pestañas rizadas y el collar contrastan en sobremanera con la expresión y la escacés de cabello.. ¿Qué intención hay detrás de rapar su cabellera? Para mí, rebeldía y liberación de este mundo.. La fotografía es genial por su brutalidad..

Muy independientemente de si Britney Spears se buscó o no llegar a ese estado de crisis, no es eso de lo que estoy hablando, sino de si es válido que los demás juzguen, persigan, atosiguen, acosen, critiquen, y disminuyan a Nada a un ser humano si así se les pega la gana.. y Britney Spears no ha sido la única, pero tal vez sí el referente más inmediato...

martes, 11 de agosto de 2009

I have a dream...

Sueños, siendo sincero no sueño mucho (al contrario del buen Martin), y cuando sueño lo olvido por completo.. Son pocas veces las que sueño de manera nítida y que logro recordar el contenido. Por suerte, cuando recuerdo, lo hago casi de manera completa.

Así puedo decir que de niño tenía pesadillas después de ver la película de Eso en el canal 5 (creo que este fenómeno es generacional...), y que entonces yo estaba sólo en mi escuela y el payaso Pennywise se escondía dentro de los árboles esperando para comerme. Recuerdo que también una vez soñé (muy al estilo Homero Simpson) con la canción Bajo el mar de La sirenita, pero tuve que ir a hacer pipi y cuando quise regresar a soñar, ya no se pudo (creo que ha sido el mejor sueño que he tenido en mi vida ya que recuerdo que de verdad estaba muy frustrado por no poder volver a soñar...) También recuerdo haber muerto por un balazo y que se me caía el corazón (lo pude sentir), o cuando volé dentro de mi cuarto, o esa vez que llegué a mi casa y el pasto del patio de enfrente estaba tan crecido como hortalizas. Oh! Ahora recuerdo la vez que la orillita de mi chamarra se quedó prensada por la puerta del coche, por lo cual no podía escapar y mi familia se iba y me dejaba ahí...

Por supuesto también he tenido múltiples pesadillas relacionadas con fantasmas, monstruos, duendes, extraterrestres, llegué a soñar que era el anticristo (creo que muy en mi interior quería serlo..); por supuesto sueños eróticos jo jo (mientras me entra pudor y me abanico cual vieja de sociedad).

Sin embargo, sí hay un sueño, un único sueño, o más bien un tema: un niño. Este niño que no conozco, no sé quién es, pero me lo encargan, él me reconoce, me adora, platico con él... No recuerdo la primera vez que soñé con él (sólo han sido dos veces) pero la segunda la tengo bien presente: Llego a mi antigua escuela (en la cual estudié desde 2do de kínder hasta 3ro de secundaria) justo a la hora de la salida. Sé que tengo que recoger a alguien, pero no sé bien a quién. Una maestra (creo) me dice que me están esperando en uno de los salones de arriba. Cuando llego no es para nada un salón, es como un cuarto muy reducido con un pequeño balcón que da hacia la fachada de la escuela. Ahí está el niño, le da gusto verme, hablamos de mí, de él, recuerdo que me da mucha ternura y una especie de nostalgia (no sé cómo describirlo). Ya no recuerdo exactamente de qué trata la plática, pero era significativa...

En fin, esta es mi experiencia con los sueños...

martes, 21 de julio de 2009

México siempre fiel...

Siendo sincero, no sé mucho del fenómeno de la religión en México, pero cualquiera se da cuenta de que pasa algo muy singular. El mexicano es un ser espiritual casi por naturaleza, siempre tiene fe en algo. Por supuesto que la Iglesia Católica ha monopolizado el “mercado religioso” desde hace cinco siglos, pero ya en nuestros días se presentan fenómenos muy marcados.

Comenzaré hablando de lo no católico. Actualmente ya existe un mayor número de iglesias y sectas registradas para operar de manera legal: Cristianos, testigos de Jehová, mormones, bautistas, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y en una gran minoría, aquellas no relacionadas con Jesucristo como el judaísmo, budismo o islamismo, concentrados en pequeñas comunidades en las ciudades más importantes del país. Es decir, hay mucha variedad de guías espirituales que son opción real al reclutar cada día a más seguidores. Su método es sencillo: “¿Tienes problemas? Nosotros te ayudamos a resolverlos, pero véndenos tu alma.” Personas con problemas económicos o de adicciones son los que más fácilmente caen en una incertidumbre espiritual y son presa fácil para quienes buscan que su comunidad crezca. Este tipo de personas abandonan el catolicismo al no encontrar soluciones prácticas en su vida y sus argumentos más comunes son: “Dios no me ayuda, no resuelve mis problemas, no me da dinero, no me da trabajo, etc.” Yo no encuentro nada malo en hacer un cambio de religión sino todo lo contrario, creo que es sano buscar un credo que de verdad le convenza a uno para así poder llevar una vida plena y satisfactoria, y si estas religiones ofrecen ayuda material o tangible a la vez que espiritual, me parece perfecto, pero no se puede ignorar el hecho de que se aprovechan del confundido.

Por otro lado, se tienen opciones un tanto diferentes y que incluso algunas derivan de la Iglesia Católica. La santería es una creencia de origen africano actualmente considerada la primera religión en Cuba y que tiene una propagación importante al sur de la República Mexicana. A pesar del cristianismo imperante, la gente cree en los ritos satánicos y en la brujería como medio real para alcanzar sus fines, y ha creado ídolos de importancia mayor como la Santa Muerte, cuyo culto ya no se puede ignorar.

Por último, tenemos a la Iglesia Católica, dentro de la cual suceden los fenómenos más interesantes. El desarrollo paralelo de la Iglesia y la Nación propician un arraigo mutuo sobre todo culturalmente. El catolicismo fue el culto único y obligatorio al nacer este país, y las costumbres y tradiciones típicas mexicanas están íntimamente relacionadas con el ámbito religioso católico: navidad, día de muertos, día de la Virgen de Guadalupe, vacaciones de semana santa (durante las cuales los hábitos socioeconómicos se adaptan los hábitos religiosos), y un largo etcétera. ¿Entonces el catolicismo es la religión del mexicano? No, el catolicismo es la tradición del mexicano. En México las ceremonias católicas son tradición. En un rancho un hijo se bautiza para afianzar amistades y porque así es, igualmente uno se casa por la Iglesia no porque uno haya reflexionado que es una unión ante Dios, sino porque así se acostumbra. Este arraigo al catolicismo más cultural que religioso propicia hechos como la divinización de los santos, que no son Dios, pero a los cuales se les piden milagros, o lo que ya había escrito en un comentario, que México es más guadalupano que católico. El culto a la Virgen de Guadalupe es impresionante, la fe que tiene el pueblo mexicano por la figura de esta virgen morena es de verdad para admirarse, los determina y los une. Y gracias a esta última ha nacido el santo más importante de los últimos tiempos: el Papa Juan Pablo II. La santificación (y no dudo que posterior divinización) del ex Papa es un fenómeno no antes visto, y que además, tiene su núcleo aquí en México. El Papa viajero, el que amó a México y a la Virgen de Guadalupe, merece ser santo para este país. Y todo gracias a un desconocimiento profundo de la religión y a la ambición de la Iglesia Católica mexicana.

México no puede ser sin el catolicismo, ni el catolicismo sería lo mismo sin México. Van de la mano, sería imposible desarraigarlos. Y es esto precisamente de lo que se aprovechan las esferas del poder clerical. Saben perfectamente que si bien, el mexicano es católico por tradición, y que sus tradiciones y código moral se basan en ello, pueden intentar regular desde el poder político toda una nación para su conveniencia. Es triste porque creo que el catolicismo tiene muchísimas virtudes, pero totalmente verdadero…

domingo, 12 de julio de 2009

Tema 1: Identidad

La ilusión de lo mexicano

Para este primer tema me vinieron muchas ideas a la cabeza, pero escoger una (tal y como pasa con nuestro nombre) fue bastante difícil. Me decidí por este tema porque nos involucra a todos, pues todos queremos ser. Para este post me gustaría abordar la nacionalidad como identidad, en especial de lo mexicano.

La identidad es el conjunto de características que hacen único a algo, hablemos de un algo concreto o abstracto, individual o genérico. Entre más concreto e individual es el objeto, necesita de más características que le especifiquen; la relación es inversamente proporcional para lo abstracto y genérico, o al menos eso se podría esperar. La nacionalidad entra en el segundo grupo. El nacionalismo es la identidad de un país (no un pueblo, aunque muchas de las veces sí son lo mismo).

En México sufrimos de un falso nacionalismo, pues son pocos los puntos de cohesión que tenemos como país y muchos los que nos diferencian a cada habitante del mismo. En México se pretende tener una cultura única con tradiciones y costumbres compartidas por todos los mexicanos, lo cual es totalmente falso. Me molesta mucho que la gente trate de utilizar la palabra indígena como insulto, pero igualmente me molesta los que defienden a estos grupos argumentando que “todos somos indígenas”. No es cierto. El grupo preponderante en este país es el mestizo, y aunque acepto que hay distintos grados de mestizaje, los casi 500 años de mezcla racial en este territorio han desarrollado al que yo creo que es el mexicano real, pues no es español ni indígena, pero tampoco tiene una cultura propia. La búsqueda de lo mexicano en las culturas prehispánicas dada después de la Revolución ha causado más confusión que integración. El mexicano tiene que entender que no es indígena. Habla español, pero no es español. Este mexicano se acabó de moldear al fuego traído de los Estados Unidos. Su cultura es más cercana a lo gringo que a lo indígena. Y aún así, este nuevo mexicano es diferente en el norte que en el centro y que en el sur, influenciado sólo un poco todavía por los restos de las culturas que ahí habitaron.

Lo único que tenemos en común todos (bueno, la gran mayoría) es el idioma, el territorio y la Virgen de Guadalupe. Se debería apoyar y conservar a los grupos indígenas, integrarlos al sistema sin obligarlos a abandonar sus costumbres y formas de pensar, a la vez que nosotros debemos comenzar a reconocernos como una nueva raza, no arraigarnos a un pasado inexistente del que no formamos parte, sino ver hacia el futuro y comenzar a construir lo que queremos ser como país y pueblo, conservar lo que se ha adaptado hasta nuestros días, evitar copiar e introducir costumbres, y desarrollar las propias congruentes a lo que somos hoy.


Recordatorio: En sus próximas entradas, pongan la etiqueta "Tema 1"